Menú por TÍTULO y primer verso


Letra Y


Letra X inicio Letra Z

letra A letra B letra C letra D letra E letra F letra G letra H letra I letra J letra K letra L letra M letra N letra Ñ letra O letra P letra Q letra R letra S letra T letra U letra V letra W letra X letra Z

Y [Carlos Edmundo de Ory]

¿Y...? [Julia de Burgos]

Y a la fuerza genuina

Y a quién le sonríe el arroz

Y a última hora no quedaba nada

Y abriría la puerta y tú estarías allí

Y aglomero girándulas y rosas

Y ahora

Y ahora, aquí está frente a mí

Y ahora danos

Y ahora, en el crepúsculo, es la hora

Y ahora hablemos algo de mi dolor, María

Y ahora pregunto aquí

¿Y AHORA QUÉ?

Y ahora qué haré, si tú no estás

Y ahora que sé que nunca visitaré Estambul

Y ahora vamos al minuto unánime

Y ahora, vuelvo los ojos

Y al fin reina el silencio

...Y al irse

...Y al ver un pino quisiera

Y amaneció la posguerra

Y ante mi abrazo te sentí rendida

Y antes de abrir los ojos a los mares

Y antes que hombre fui cabra

Y aprendí del negocio de la vida

Y aquel amigo me contó tu historia

...Y aquel gran tigre cebado

Y aquella noche el patriarca en la era

y aquí el francés Bonpland botánico

Y aquí estoy, agradable de aforismos

Y aquí, sobre las ondas de dos mares colosos

Y así preguntaba el niño

¿Y aún dudas tú, vida mía

Y aún me atrevo a amar

¡Y bien! Aquí estás ya..., sobre la plancha

Y bien: ¡qué importan los cielos azules

¿Y bien? ¿te sana el metaloide pálido?

Y canten por la España ultramarina

Y cerraré los ojos para siempre, algún día

Y comenzamos juntos un viaje hacia la aurora

¿Y cómo eran las ropas

y como mariposa de alas transparentes

Y como nadie articulaba debidamente

Y, como no sabes lo que es miedo

Y, COMO RICA ESENCIA...

Y cómo se llama ese mes

Y construí tu rostro

Y corría la sangre como una estatua rota por las habitaciones

Y cuando abrí los ojos

Y cuando, en fin, todo está dicho

Y cuando se fundó la luz

Y cuando se tienen todos los hijos de la tierra

Y cuando ya no veas

Y CUÁNTO VIVE?

Y de los replanteos

Y, de repente

Y de repente en la mansión vacía

Y de repente, esta vocación de quietud

¿Y dejas, Pastor santo

Y, desdichada, hallarte vibrante de violetas

Y, desgraciadamente

Y después, aquí, en el oscuro seno del río más oscuro

Y digan que yo lo digo

Y dijo la paloma

Y Dios creó las grandes ballenas

Y Dios dijo: «Hágase el ángel»

Y DORMIR CONTIGO SE CONVIERTE, ENTONCES, EN POESÍA

Y el Alma se asustó

Y el amor también muere, me decía

Y EL BUDA DE BASALTO SONREÍA

Y el Cacique de carne, desde el vecino cerro

Y EL CHÓFER VOLVÍA LA CARA

...Y el cochero de punto, de chistera

Y el día que en los bosques aparezca

Y el grito interrogante de una invisible boca

Y el muelle gris y las casas rojas

¿Y el niño que mendiga?

Y el ómnibus senil, con su cortina

y el tiempo estranguló mi estrella

Y el viento en la marisma entonaba

Y en esa duda me revuelvo gimo

Y, en fin, pasando luego al dominio de la muerte

Y en nuestros velos lo levantamos

Y en tanto que la turba descreída

Y en todo desnuda tú

¡Y en un eterno abrazo confundidos

Y entonces

Y entonces fue cuando llegamos

Y entretanto lloremos

Y era aquella una noche de las noches más bellas

Y era el demonio de mi sueño, el ángel

Y era la Poesía como la luz sin alas

Y ERES TRAIDORA...

Y es siempre el jardín de lilas del otro lado del río

Y ESCRIBIR TU SILENCIO SOBRE EL AGUA

Y escúchome sufrir himno y herida

¡Y esos niños en hilera

¿Y esta melancolía? ¿Por qué tanto abandono

Y esta palabra, este papel escrito

Y está tu corazón

Y estás: en el vacío

Y este juego, Señor Arcipreste

Y exploro mis arterias directrices

Y fue a esa edad ... Llegó la poesía

Y fue entonces

Y fue la lucha de la sombra inmensa

Y fue la noche última. De cera

¿Y fue por este río de sueñera y de barro

Y fueron de la tarde las claras agonías

Y fui después un numen transitorio

¡Y gloria! ¡Gloria a los patricios

¿Y ha de morir contigo el mundo mago

y habiendo muchos pajaritos y silbos en la

Y hablo aquí de la muerte con la misma ternura

Y habló sobre mi frente la Ceniza

¿Y he de tener al fin que abandonarte

Y he vuelto, ¡sí! La ola de la suerte

Y la ciudad, ahora, es como un plano

Y la cocina

¿Y LA LUNA?

y la luz entra en el hombre por un instante lateral

Y la música ardiendo, estallando

Y la piedra accionó. La piedra, dura

Y la primavera entonces

¿Y la tangente, señor Arcipreste?

Y largó el cielo el trapo de sus nubes lejanas

Y las damas vestidas de rojo para mi dolor y con mi dolor insumidas en soplo

y las muchachas andan con las piernas desnudas

Y las rubias vírgenes muertas

Y las sombras se abrieron otra vez y mostraron tu cuerpo

Y llegó la alegría

Y llegué a mi aposento. De la orgía

Y LLÉVAME CONTIGO A TU MORADA

¿Y los ojos? Son ánforas repletas

¿Y MÁS ALLÁ?

Y me bendijo a mi mare

Y me senté en carro de la sombra

Y mi inspiradora, alumna

Y mi mano sacrílega se tiñe

Y mientras te inclinabas

Y NACER ES AQUÍ UNA FIESTA INNOMBRABLE

Y nada de lágrimas; esta mujer que cierran hoy

Y nada importa ya que el vino de oro

Y ni siquiera un árbol que te endulce

Y no buscaste un sol, no; le tenías

Y no hay duda, el tirano lleva muerte

Y no lo digo por mal

Y no me digan nada

Y no se duermen en un punto muerto

Y no será una noche

¿Y no sientes acaso tú también un dolor tormentoso

¡Y no temblé al mirarla! El tiempo había

¿Y nos dejas, cruel? ¿y nada alcanza

Y nos levantaremos cuando se nos dé

Y nuevamente abril a flor de cielo

Y nunca dices ya, más tarde, luego...

¿Y nunca, nunca más, ni en noches llenas

Y oasis como sexos escondidos

Y ¡oh! si un sueño no fuese mi deseo

Y para acá o allá

Y para celebrar

Y para qué mi traje de enfermera

Y parados en pie. Tocan el clave

Y pasarás, y al verte se dirán: «¿Qué camino

Y penetramos en el bosque, mudos

Y pensar que extraviamos

Y PENSAR QUE PUDIMOS...

¡Y pensar que pudimos no habernos conocido!

(Y perdona que alargue un momento más la prédica

Y pienso que la vida se me va con huida

Y podrás conocerte recordando

Y por la tarde, las torres

¿Y por qué no ha de ser verdad el alma?

Y por qué el sol es tan mal amigo

Y por ser tuya no serás de nadie

Y porque amor combate

¿Y puede ser este solar mendigo

Y qué dijeron los rubíes

Y qué es lo que quedó de aquel viejo verano

y qué es lo que vas a decir

Y qué importancia tengo yo

Y qué palpitaba en la noche?

Y qué se me importa a mí

¿Y qué? ¿Será posible que nosotros

¿Y qué si nos vamos anticipando

¿Y qué va ser de tus recuerdos cuando

Y que yo me la llevé al río

Y quisiera ser isla, un signo que persigne

Y quisimos dormir el sueño bárbaro

Y resbaló el amor estremecido

¿Y?, rotación y

Y sacaréme la niebla

Y SE QUEDARÁN LOS PÁJAROS CANTANDO

Y SI DESPUÉS DE TÁNTAS PALABRAS...

¿Y si dijeran que la vi llorando

¡Y si dijeran que soy como devastado crepúsculo

¿Y si Dios fuera mujer?

¿Y si Dios no existiese? ¿Si todo feneciera

¿Y si el Hombre, no Dios, se llamase Jesucristo?

Y si las islas huyen quedarán mares solos

¿Y SI ME LLAMASE PROMETEO?

Y si muero en campaña

¿Y si no fueran las sombras

Y si no nos aguardas, dios prófugo de ti

Y sin decir adiós. Sin que las hojas

Y SIN EMBARGO, AMOR

Y sin embargo, entre la noche inmensa

Y SIN LOS FINOS ÁNGELES

Y sin tener mancilla

Y sobre todo mirar con inocencia

...Y sonríen, a veces, cuando hablan

Y soñé, de un templete bajaban

Y soñó largamente su estatua

Y su voz se esparció, como un aroma

Y sucedió por fin que el hambre pudo

Y tan pronto amanece

Y tanta frase callada

Y te busqué por pueblos

Y te di el olor

Y te digo una cosa más: donde encuentres la raíz de una verdad

Y te fuiste también, ensueño vano

Y te quise traer un ciprés de Castilla

Y temblaste ante el pueblo mejicano

¿Y temes que otro amor mi amor destruya?

Y ¿tienes ambición? ¿Excelsa gloria

Y tienes en un lago de quimera

Y todas las cosas que a mi amor contemplaban

Y todavía, todavía el ciego Tiresias va cojeando

Y tornas al altar con nueva herida

Y tú me dices

¿Y tú me lo preguntas?

Y tú que tanto amas, tanto ríes

Y tú ¿quién eres de la noche errante

Y tú quieres oír, tú quieres entender

Y tú también

Y una noche los prefantasmas

Y una violeta llenó

Y VENDRÁN

Y vendrán de la nada, como ayer, otros hombres

Y vendrán nuevos hombres y poblarán la tierra

Y vi las sombras de los que fueron

Y vi que los carniceros al tercer día

Y vino al fin de puntillas

Y volaron los días y las cosas

Y volver a dormir y despertar del sueño

Y ya ves: yo estoy solo, murmurando tu nombre

Y yo lo escribo sobre esa arena

Y yo lo escucho, mis ondas rizo

Y yo lo extiendo con raudo giro

Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros

¡Y yo, por fin, qué he de decirte

Y yo —que en mi pecho lo guardo esculpido—

Y yo, que en pequeñas partículas

Y yo también como la tarde

¡YA!

Ya alegra la campiña

Ya aspiro los aromas de su huerto

Ya auroras, la luz de la tierra sale de tus párpados

Ya besando unas manos cristalinas

Ya brotan del sol naciente

Ya brotas de la escena cual guarismo

Ya cabalga Diego Ordóñez

Ya cabalga Diego Ordóñez

Ya caen las hojas. Se alejan volando

Ya cediendo su campo a las estrellas

ya comprendo la verdad

¡Ya coronó la dicha tus amores!

Ya de los Blancos el cañón huyendo

Ya de mi amor la confesión sincera

Ya de mi dulce instrumento

Ya de mis dulces años

Ya de mis verdes años

¿Ya de su color se avergüenzan

Ya de su creación, tal vez, alhaja

Ya de un corintio templo cincela una metopa

Ya deja Ortelio la paterna casa

Ya dejas el plumón. Las presurosas

Ya del Betis

Ya del dulce crepúsculo

Ya del invierno la estación avanza

Ya descuelga la noche sus cortinas

Ya desde aquí en adelante

Ya desde Singapur olía a opio

Ya, desengaño mío

Ya duermen en su tumba las pasiones

Ya el almendro de flor está cubierto

Ya el árbol no es de hojas secas

Ya el enemigo de la patria mía

Ya el Héspero delicioso

Ya el otoño llegó, y aún busco aquella

Ya el pobre corazón eligió su camino

Ya el sol de los quince años sonreía

Ya el sol esconde sus rayos

Ya el tordo ministril canta en las vides

Ya empiezas a dorar, octubre mío

Ya en la alta noche, con su lumbre enfrente

Ya en la mitad de mis días espigo

Ya en los campos de Jaén

Ya en ninguna ensenada están cantando

YA EN TI YA VISITADA

Ya era muy viejecita... Y un año y otro año

Ya eres mía. Reposa con tu sueño en mi sueño

Ya es agua nada más, agua del Este

Ya es este el día, el presentido día

Ya está guardado en la trena

Ya está naciendo el nuevo milenio

Ya está; no tengas miedo de mi pena

Ya está seco el camino del río al valle y secos los senderos

Ya estamos en Buenavista

¡Ya estamos en las aguas sin playas del amor!

Ya están ambos a diestra del Padre deseado

Ya están guardando hasta el aire que nos regaló tu espada

Ya estoy aquí, campiña, ya me fundió tu cielo

Ya Fijados los solares

Ya formidable y espantoso suena

¿Ya has soñado una meta o elegido un camino

¡Ya hay hombres activos!

Ya hay un español que quiere

Ya he comido mi sopa de clavos, mi pan de munición

YA HE PERDIDO

Ya he perdido el nombre que me llamaba

Ya he perdido mi figura

Ya hubo quien pensó

Ya la corona lírica tus sienes

Ya la feliz ribera

Ya la fiebre domada no consume

Ya la naciente claridad del día

Ya la provincia toda

Ya la púrpura sangra en su recelo

Ya la segunda noche se aproxima

Ya la tarde libra el combate postrero

YA LA TÚ

Ya la verde cigarra yace aquí, pasajero

Ya las gentes murmuran que yo soy tu enemiga

Ya las movió la mar

Ya llega el rudo invierno

Ya llegan cansados en rondas hambrientas

Ya llena de sí solo la litera

Ya lo sabemos. No nos digas nada

ya lo veo

Ya los de la casa se están acercando

Ya los pícaros saben en Castilla

Ya maduró un nuevo cero

Ya me lo han dicho, hermosa, ya me lo han dicho

Ya me vi de pavor puesto tan alto

Ya mi cuerpo tenazmente se aferra

Ya mis males se van casi acabando

YA NADA AHORA

Ya nada tengo yo que sea mío

Ya nadie graba

Ya nadie sabía qué hacer, qué palabra

Ya, Neira, despedí a la golondrina

Ya no entonan los pardos ruiseñores

Ya no eres el que un día, sobre la frente enhiesta

Ya no es mágico el mundo. Te han dejado

YA NO ES MÍO MI AMOR

Ya no es posible más. La ciencia muda

Ya no es tan joven mi vida

Ya no está bien que mi cabeza cana me haga más viejo

Ya no existe el desierto

YA NO HAY LOCOS

YA NO HAY MÁS JUGADAS

Ya no hay un dolor humano que no sea mi dolor

Ya no la verás más

Ya no mana la fuente, se agotó el manantial

Ya no más, ceguezuelo hermano

Ya no más en las noches, en las noches glaciales

Ya no me acuerdo

YA NO ME BESAS

Ya no me queda nada por decir

Ya no puedo dudar... Diste muerte a mi cándida

Ya no puedo ir más allá

Ya no puedo reír. Cuando en el pecho

Ya no quiera más bien que sólo amaros

Ya no sé bien el sitio ni la hora

Ya no se dice oh rosa, ni

Ya no se necesita

Ya no sé qué decirte, Señor: lo he dicho todo

Ya no sé qué pensar de mi propia existencia

Ya no sé si mis horas son las tuyas

Ya no seré feliz. Tal vez no importa

Ya no siento las modeduras

Ya no soy profesor, médico ni poeta

Ya no te amaba, sin dejar por eso

Ya no tenían patria

Ya no tocan los ángeles sus clarines

Ya no veo la alegría

Ya no verán, oh Tormes

¡Ya no volveré al cuartel

Ya nos habían dicho

Ya noto, al paso que me torno viejo

Ya paresce, pastor, que vas gustando

Ya partió, ya está lejos, ya me queda

Ya pasaste por mi casa

Ya piso tus fronteras. Ya circula

Ya poco o nada de mis glorias queda

Ya por añejos vinos

Ya por cambiar de piel o por tenerla

¡Ya, profundos amigos, coronados

Ya puestos en camino

Ya que con más regalo el campo mira

Ya que de amor, Dios mío, mi corazón formaste

Ya que de la esperanza, para la vida mía

Ya que del carmen en la sombra amiga

YA QUE DUDOSA JUVENTUD

Ya que dudosa juventud de tallos

Ya que eres grata como el cariño

Ya que estamos aquí aprendamos algo

Ya que la brisa blanca

Ya que la vida del hombre no es sino una acción a distancia

ya que moría mañana

ya que navegas por mi sangre y conoces mis límites

Ya que no puedo ser libre

Ya que no queda otra alternativa

Ya que para despedirme

Ya que todo está en flor, y más que nada

Ya que tu voz, como un muelle vapor, me baña

Ya rindió una jornada la fiebre de mis brazos

Ya se abre el palacio de ébano de la noche

Ya se acerca mi noche postrimera

Ya se acerca, señor, o ya es llegada

Ya se acortan las tardes, ya el poniente

Ya se alivia el alma mía

¡Ya se arreglarán los sueños

Ya sé: de carne se puede

Ya se desembaraza y se desmembra

Ya se dijeron las cosas más oscuras

Ya se fue la paloma de su nido

—¡Ya se fue! ¡Ya se fue!—se queja la torcaza

Ya se han roto las ataduras

Ya se oyen palabras viejas

YA SÉ POR QUÉ ES

Ya sé por qué estoy contento

Ya se presenta allí, ya nos aguarda

Ya sé que es imposible, que no debo

Ya se va de los astros apagando

Ya siente que te extingues en su seno

¿Ya sientes la savia nueva?

Ya silva el viento en la nevada cumbre

Ya sólo eres aquella

Ya sólo existen los nombres

Ya sonó la media noche

¡Ya su perfil zancudo en el regato

Ya te hundes, sol; mis aguas se coloran

Ya te vemos dormida

Ya tengo, al fin, la llave de esa puerta

Ya tienes arrugas, ¡Qué vergüenza! Bueno

Ya toda me entregué y dí

Ya todo es de otro modo

YA TODO ES IMPOSIBLE

Ya todo estaba en orden. Cada sueño

Ya todo estaba escrito cuando Vallejo dijo: —Todavía

Ya todos la olvidaron. Ahora sí que se ha ido

Ya todos los caciques probaron el madero

YA TÚ ERES LA GUERRA

Ya va a venir el día; da

Ya van días y noche que pienso pobre flaco

Ya veis cuál viene, amantes, mi pastora

Ya vengo con el voto y la cadena

YA VERÁS

¡Ya verás tras la fiebre que me abrasa

Ya ves que no te suelto, que me ato

¡Ya viene el cortejo!

Ya viene el General

Ya viene la galana primavera

Ya viene la noche.

Ya viene la primavera.

Ya viene, mírala! ¿Quién?

Ya vienes, cielo azul, a sonreírme

Ya vienes rodando los suaves patines

Ya vuele errática y ligera

Ya vuelve la primavera

Ya yo me enteré, mulata

Yace en esta tierra fría

Yace entre yerba y zarzas el altar escondido

Yace, lívido el semblante

Yace pintado Amante

Yace por siempre helada

Yace tu tierra más allá del agua

Yacen aquí amantes dos

Yacen aquí los huesos sepultados

Yacen de un home en esta piedra dura

Yacen mis venturas muertas

Yacente Guaicaipuro, sin sangre ya la mano

Yaces, como el acorde de tres mundos

¡Yambambó, yambambé!

YANDUBAYU Y LIROPEYA (AÑO DE 1574)

YANQUI CON SOLDADO

¡Yanquis! mucho hallo en vosotros

Yendo un niño de paseo

YEPES COCKTAIL

YERBAS DEL TARAHUMARA

YESO

yo [Juan Gelman]

YO [Manuel Altolaguirre]

Yo abría las ventanas de la cámara desnuda y fiaba el nombre de la ausente

Yo acaricio el paisaje

Yo acercara mis labios a tu oído

Yo acuerdo revelaros un secreto

Yo adolezco de una generación ilustre; amo el dolor, la belleza y la crueldad

YO ADORO

Yo adoro a Lysi, pero no pretendo

Yo adoro a una mujer meditabunda

Yo adoro a una sonámbula con alma de Eloísa

Yo alabo al cielo porque me brindó en sus amores

Yo amo a Jesús, que nos dijo

Yo andaba entre la sombra

Yo andaba solo y callado

Yo ansiaba ver el mar como el ciego la luz ver ansía

Yo aparezco a la luz de nuestro ciclo

Yo apenas quiero ser humilde araña

Yo aprendí a destapar sarcófagos y arcones

Yo aprendí en el hogar en qué se funda

Yo arruiné este poema

Yo, Beremundo el Lelo, surqué todas las rutas

Yo busco una flecha de oro

Yo busqué la armonía de mi verso en el prado

Yo cantara tus ojos en estrofas sutil

Yo cantaré algún día la angustia verdadera

Yo canto

Yo canto al cielo porque mis linfas ignoradas

Yo canto, canto sin querer, necesariamente, irremediablemente, fatalmente

Yo celebro. Celebro y danzo

Yo, como Anacreonte

Yo, como tú

Yo conozco la pena sin olvido

Yo creí que tus ojos anegaban el mundo...

Yo creo que morir

Yo cultivo las memorias de mi niñez meditabunda

Yo dejé abandonada mi mano sobre el lecho

Yo descendí de la antioqueña cumbre

Yo deseo estar solo. Non curo de compaña

YO DETESTO

Yo detesto las rosas

Yo di un eterno adiós a los placeres

Yo dibujo estas letras

Yo digo ¡pinos! y siento

Yo dije siempre, y lo diré, y lo digo

Yo diría de vos tan altamente

Yo el antiguo nuevo

Yo, el que vela arropado en la inocencia

Yo elijo la postrera de tus hojas

YO EN EL FONDO DEL MAR

¿Yo en justa injusta expuesto a la sentencia

Yo en la soledad he dicho

«Yo en mi lecho de abrojos

Yo entonces era niño

Yo era

Yo era el senescal de la reina del festín

Yo era en mis sueños, don Ramón, viajero

Yo era la rosa que en el prado ameno

Yo era niño, tú niña; nos veíamos

Yo era un joven de espíritu inocente

Yo era un prelado riguroso

Yo escribí cinco versos

Yo escribí de los muertos

Yo escuchaba sollozos a través del sueño ligero y variable

Yo escucho los cantos

Yo estaba allí, con otra. Y de repente

Yo estaba entre tus brazos. y repentinamente

Yo estaba junto a ti, calladamente

Yo estaba orando... Abriome de repente

Yo estaba perdido en un mundo inefable

Yo estaba proscrito de la vida. Recataba dentro de mí un amor reverente

Yo estoy aquí. Pero existe también

Yo estoy cansado

YO ESTUDIABA EN EL EXTRANJERO EN 1953

Yo estuve ahí

Yo, fatalista

Yo fice versos en rima terciana

Yo François Villon, a los cincuenta y un años

Yo fui

Yo fui estallido fuerte de la selva y el río

Yo fui Gail Hightower

Yo fui la luna de su madrugada

Yo fui la más callada

Yo fui quedando en mis palabras

YO FUI UN HACHERO

Yo/ fulano de mí/ llevo conmigo

Yo gustaba de perderme en la isla pobre, ajena del camino usual

Yo había escapado a la saña de mi enemigos, retirándome dentro del país

Yo había pasado la mitad de la noche a la vista de las frías constelaciones

Yo había perdido la gracia del emperador de China

Yo había perdido un año en ceremonias con el rey del país oculto

Yo hacía una divina labor, sobre la roca

Yo hago la noche del soldado

Yo he besado el capullo de tu boca jugosa

Yo he repartido

Yo he sabido ver el misterio del verso

Yo he tenido mil veces en mi mano

Yo he visto a los caballos

Yo he visto, a veces, cosas que no han sido

Yo he visto algún mundo fantástico extraño

Yo he visto alrededor de una gran mesa

Yo he visto garras fieras en las pulidas manos

Yo he visto perlas claras de inimitable encanto

Yo he visto su cara en otra parte le dije

Yo he vivido mi vida: si fue larga o fue corta

Yo iba andando en la sombra y de repente

YO IBA CONTIGO

Yo iba contigo. Tú con tristes ojos

Yo iba sola al Misterio bajo un sol de locura

Yo indago, levemente desplazo

Yo invoco la cabeza

YO JEHOVÁ DECRETO

Yo, José Hierro, un hombre

YO JUNTO AL MUNDO

Yo junto al mundo y el mundo

¡Yo la amaba, la amaba!... Quedó yerta

Yo la amé, y era de otro, que también la quería

Yo la encontré una noche más fría que la noche

Yo, la estatua de mármol con cabeza de fuego

Yo la quiero cambiante, misteriosa y compleja

Yo la vi anoche ardiendo en su tamaño

Yo las amo, yo las oigo

Yo le entregué mi corazón al viento

Yo le honro en mi ser y le venero

Yo leía poemas y tú estabas

Yo lo noto: cómo me voy volviendo

¡Yo lo que tengo, amigo, es un profundo

Yo lo soñé impetuoso, formidable y ardiente

Yo lo veía diariamente sentado a la puerta de su choza y con la cabeza entre las manos

Yo me acerqué hasta tu vera

Yo me acostumbro, amor, yo me acostumbro

Yo me alivié a un pino verde

Yo me enfrento a sus páginas abiertas

Yo me enveneno con un recuerdo

Yo me esconderé pero que no me

Yo me esforzaba en subir el curso de un río

Yo me estava reposando,

Yo me extravié, cuando era niño, en las vueltas y revueltas de una selva.

Yo me había avecindado en un país remoto, donde corrían libres las auras de los cielos

Yo me había internado en la selva de las sombras sedantes

Yo me haré millonario una noche

Yo me he asomado a las profundas simas

Yo me he subido hasta aquí

Yo me hundí hasta los hombros en el mar de Occidente

Yo me lancé a la vida

Yo me llevo mi amor, mi desvarío

Yo me mantuve alejado de mi puesto durante años

Yo me moriré, y la noche

Yo me muero de amor, que no sabía

Yo me pregunto a veces si la noche

Yo me pregunto, madre: ¿No se gasta la pila

Yo me río de los peces de colores

Yo me senté en la orilla

Yo meditaba absorto, devanando

Yo miro con un triste

Yo misma fui mi ruta

Yo misma reclamando a los arcángeles

Yo mismo te sembré cuando eras grano

Yo moriré primero

Yo muero extrañamente... No me mata la Vida

Yo, mujer, te adoré con el delirio

Yo nací un día

Yo ni de dioses ni de filtro tengo

Yo no amo la mujer, porque en su seno

Yo no canto la defensa

Yo no debo irme: tengo que esperar

Yo no digo que Federico sea un asno,

Yo no digo que ponga fin a nada

Yo no dudo, Lisarda, que te quiero

Yo no entro en ti para que tú te pierdas

Yo no estaré presente. La ilusoria

Yo no estoy arañando el horizonte

Yo no lo sé de cierto, pero supongo

Yo no me voy a avergonzar de mis tristezas, mis nostalgias

Yo no necesito tiempo

Yo no permito que nadie me diga

Yo no pisaba las huellas del cazador extravagante

Yo no podía sufrir la vivienda lóbrega y discurría por la vega de la ciudad escolar

Yo no puedo olvidar nunca

YO NO PUEDO SEGUIRTE CON MI VUELO

Yo no puedo tener un verso dulce

Yo no puedo tenerte ni dejarte

Yo no quiero de los campos

Yo no quiero más que una mano

Yo no quiero que a mi niña

YO NO QUIERO SER RECUERDO

Yo no sabía que

Yo no sabía que el azul mañana

Yo no sabría distinguir, en las cartas más fieles de los náuticos

Yo no sé de la infancia

Yo no sé de pájaros

YO NO SÉ DÓNDE CANTAN

Yo no sé más que una

Yo no sé muchas cosas, es verdad

Yo no sé nada

Yo no sé nada de la vida

Yo no sé si el señor Horacio Flaco

Yo no sé si mis ojos o mis manos

Yo no sé si soy sonámbulo o neurótico

Yo no sé si tú esperas todavía

Yo no seré yo, muerte

Yo no soy de Cartagena

YO NO SOY UN ANCIANO SENTIMENTAL

Yo no sufro este dolor como César Vallejo

YO NO SOY...

Yo no soy demasiado sabio para negarte

Yo no soy ese grano al que acicalan

Yo no soy Pedro

Yo no soy yo

Yo no te conocía, tierra

Yo no te dije que fueras

Yo no te vi jamás; pero hubo un día

Yo no tendré ya voz y sí una oscura

Yo no tengo noción del tiempo

YO NO TENGO SOLEDAD

Yo no tengo una personalidad; yo soy un cocktail, un conglomerado

Yo nunca he estado en Praga, pero le sueño jardines

Yo odio a la luna. La luna me embruja

Yo, Olga Orozco, desde tu corazón digo a todos que muero

Yo os haría soñar con la opulenta

Yo os quiero confesar, don Juan, primero

Yo pagaré con lágrimas la risa

Yo, para todo viaje

Yo pastor de bulevares

Yo, pecador, a orillas de tus ojos

Yo pensé que la vida era esta palma de la mano

YO PERSIGO UNA FORMA...

Yo pertenecía a una casta de hombres impíos

Yo pienso, cuando me alegro

Yo, Pisístrato, mando

YO, POETA DECADENTE...

Yo pronuncio tu nombre

Yo puedo hacer, puedo hacer

Yo que creí que la luz era mía

Yo, que nunca sé callar

Yo que siento el mensaje de otro cuerpo en la piel de mis dedos

Yo que sólo canté de la exquisita

Yo que soy el que ahora está cantando

Yo que vivo, aunque me he muerto

Yo quiero que el agua se quede sin cauce

Yo quiero salir del mundo

Yo quiero ser llorando el hortelano

YO QUIERO UN VERSO DE ALEGRÍA

Yo quiero vivir solo

Yo quise ser como los hombres quisieron que yo fuese

Yo quisiera cincelarte

Yo quisiera estar entre vacías tinieblas

Yo quisiera poner en este canto

Yo quisiera quererte como antes te quería

Yo quisiera salvar esa distancia

Yo quisiera ser una golondrina

Yo rastreaba los dudosos vestigios de una fortaleza edificada, tres mil años antes

Yo recuerdo, Darío, que allá en mi adolescencia

Yo regaba de lágrimas la almohada en el secreto de la noche

Yo rodeaba la vega de la ciudad inmemorial en solicitud de maravillas

Yo sacaré lo que en el pecho tengo

Yo, sacerdote de las artes bellas

Yo sé

Yo sé bien que se hiere cuando silva

Yo sé bien que te acercas

Yo sé cuál el objeto

Yo sé de Egipto y Nigricia

Yo sé que alguna vez, cabe la orilla

Yo sé que es vida esto que se mueve

Yo sé que estás aquí en mi mano

Yo sé que existo

Yo sé que hay quienes dicen: ¿por qué no canta ahora

Yo sé que la esperanza está viva, y que dentro

Yo sé que mi perfil será tranquilo

Yo sé que no me entiendes; que es en vano

Yo sé que nunca llegaré a la cima

Yo sé que te fastidia mi presencia

Yo sé que tú eres de otro. Y, a pesar de eso, espero

Yo sé que ver y oír a un triste enfada

Yo sé un himno gigante y extraño

Yo seguiré cantando mientras crecen los árboles

Yo seguiré cantando. Tú habrás muerto

Yo seguiré soñando mientras pasa la vida

Yo, señor, soy acontista

Yo, señora, pensaba antes, creía

Yo sería un gran muerto

Yo siento a par del alma que no hubiera

Yo siento por el agua un cariño de hermana

Yo siento por la luz un amor de salvaje

Yo sigo enamorado de la estrella

Yo, sin ojos, te miro transparente

Yo, solitario en la sombra

Yo solo me embarqué

Yo sólo soy un hombre débil, un espontáneo

¡Yo solo vivo dentro

YO. Soneto

Yo soñé con un beso, con un beso postrero

Yo soñé con un mar recién nacido

Yo soy [Ángel González]

YO SOY... [Alejandra Pizarnik]

YO SOY AQUÉL

Yo soy aquél de quien hablo

Yo soy aquel que ayer no más decía

Yo soy aquel que vio pasar su entierro

—Yo soy ardiente, yo soy morena

Yo soy borracho. Me seduce el vino

Yo soy como el fracaso total del mundo

Yo soy como esas olas gigantescas

Yo soy como las gentes que a mi tierra vinieron

Yo soy como un viajero que no duerme

Yo soy como una choza solitaria

Yo soy el anarquista de las bengalas

Yo soy el cóndor, vuelo

Yo soy el coraquenque ciego

YO SOY EL HOMBRE LOBO

Yo soy el Individuo.

Yo soy el niño malo

Yo soy el sexo de los condenados

Yo soy el trotamundos de una noche

Yo soy el verdugo. El hombre, ¡mi hermano!

Yo soy Juaco el ballenero

Yo soy la arañita

Yo soy la movediza perenne; nunca dura

Yo soy la secretaria

Yo soy la viajadora golondrina

Yo soy la walkyria que, en tiempos guerreros

Yo soy muy pobre, pero un tesoro

¡Yo soy potente! En alentado vuelo

Yo soy quien abriendo las puertas de ocaso

Yo soy tan poca cosa, que ni un dolor merezco...

Yo soy un amplio personaje

Yo soy un hombre sincero

Yo soy un punto muerto en medio de la hora

Yo soy una estación sentimental

Yo subía despacio la escalera de piedra y descansaba a mis solas en una silla grave

Yo suelo abandonarme en largas horas

Yo sueño con los ojos

Yo sueño con un sueño de pastores

Yo sueño con un viaje que nunca emprenderé

Yo también

Yo también, cual los héroes medievales

YO TAMBIÉN ESCRIBO CUENTOS

Yo también hablo de la rosa

Yo también tengo ruinas

Yo te amaré

Yo te amo, Sol: tú sabes cuán gozoso

¡Yo te amo tanto, que eres el consuelo

¡Yo te conozco, maga engañadora

Yo te dejaba ir, los ojos

Yo te di huesos de palomas rojas

Yo te digo: «Alma mía, tú saliste

Yo te dije

Yo te diré los sueños de mi vida

Yo te entregué mi sangre, mis sonidos

Yo te escogí entre todas las mujeres

Yo te estaba esperando

Yo te fui contemplando desde la carne al alma

Yo te he deshecho, ¡oh muerta cabellera

Yo te he nombrado reina

Yo te he querido como nunca

Yo te he visto cavar minas de oro

Yo te lo digo, Laura... quien encierra

Yo te maté, Filí-Melé: tan leve

Yo te miré a los ojos

Yo te ofrezco la magia

Yo te olvidaba ya; ni una alabanza

Yo te pregunto, señora del lino y del laúd salvaje:

Yo te untaré mis obras con tocino

Yo te vi, triste amapola

Yo tengo como el mar horas serenas

Yo tengo en el hogar un soberano

YO TENGO MIS AMORES EN EL MAR

Yo tengo un amigo muerto

Yo tengo un paje muy fiel

Yo tengo un tren que descarrila

Yo tenía...

Yo tenía un fiel amigo

Yo tenía una sola ilusión: era un manso

Yo, Teresa de Cepeda y Ahumada

Yo trabajo de noche, rodeado de ciudad

Yo tuve, en tierra adentro, una novia muy pobre:

Yo tuve una prima

Yo tuve un ideal, ¿en dónde se halla?

Yo, un iris por el viento, erosionado

Yo velaba en la crisis de la soledad nocturna

Yo vengo de la tierna mitad de tu destino

YO VENGO DE UN BRUMOSO PAÍS LEJANO

Yo vi a Sabás, el negro sin veneno

Yo vi del rojo sol la luz serena

Yo vi en la ribera

Yo vi la grande y alta jerarquía

Yo vi la noche ardiendo en su tamaño

Yo vi lucir los albores

Yo vi romper aquestas vegas llanas

Yo vi un ave

Yo vi una noche en sueños al Mariscal, anciano

Yo vi unos bellos ojos, que hirieron

Yo visitaba la selva acústica, asilo de la inocencia

Yo visitaré anhelante

Yo visité la ciudad de la penumbra y de los colores ateridos y el enfado

Yo vivía a la sombra de una iglesia en la ciudad devota

Yo vivía en un país intransitable, desolado por la venganza divina

Yo vivía en una ciudad infeliz, dividida por un río tardo, encaminado al ocaso

Yo vivía feliz en medio de una gente rústica

Yo vivía perplejo descubriendo las ideas y los hábitos del mago furtivo

Yo vivía retirado en el campo desde el fenecimiento de mi juventud

Yo vivo a los pies de la dama cortés, atisbando su benigna sonrisa de numen

Yo vivo de pequeñas vecindades

Yo vivo encadenado a tu hermosura

Yo voy con las hormigas

Yo voy por esta solitaria tierra

Yo voy soñando caminos

Yo y la luz

Yo y la luz te inventamos

YO Y TU PIANO

YOLLEO

Yoruba soy, lloro en yoruba

Yra e vanagloria al león orgulloso

Yra e vanagloria traes, non a el mundo tan maña

YUGO Y ESTRELLA

YUNTAS

YURI GAGARIN

Yva lydiar en campo el cavallo faziente