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    VIO A DON PEDRO DON VICENTE

  Vio a don Pedro don Vicente
Saliendo de San Basilio,
De vuelta a su domicilio,
Y le dijo lo siguiente:
  «Perico, aquello da grima.
Mientras yo, que soy tan franco,
Corría de banco  en banco
Otro se llevó la PRIMA.
  Perdí la Comodidad,
Y ¿adónde diablos se fue,
Que por más que la busqué
No di con la Probidad?
  Allí está sudando tinta
La prensada Ilustración,
Y Agrícola  en un rincón
Viendo si pinta o no pinta.
  ¿Qué oigo! ¡Brava pelotera
Se va armando en Ultramar!
¡Cuánto lo va a celebrar
La melosa Azucarera!
  Para eso la Propietaria
Tiene el corazón tan ancho
Que promete a cada Sancho
Su ínsula Barataria,
  ¡Fuego! ¡Fuego!... ¡Dios del Cid!
Arderemos en sus fraguas
Si no lo apagan las Aguas...
Que han de traer a Madrid.
  Y entre tanto a todos mima
La PRIMA de varios modos,
Y aunque es tan liviana, todos
Se desviven por la PRIMA.
  Una ráfaga violenta
Vino después en mal hora
Y se oscurece la Aurora.
Y el Iris  de paz se ahuyenta.
  Y vana es la Actividad
En tan fatal coyuntura,
Aunque el Áncora  procura
Conjurar la tempestad.
  Clamo, tiemblo, titubeo
Como una puerta sin gonces...
¡Quién me hubiera dado entonces
El camino de Langreo!
  Llamado el Gas  en su ayuda
Fluctúa mi navecilla
Entre el Puente de Sevilla
Y las Aguas de la Puda.
  Llego a la altura de Ujíjar,
Y si no rezo el trisagio
Inminente era el naufragio
En el Pantano de Níjar
  Otra vez el Iris  sale,
Y mi alma cobra Fomento
Cuando juguete del viento
Daba ya mi último Vale.
  ¡Ay! si muero en la jornada
El fisco mi haber enfeuda,
Porque aunque tengo una deuda
Es muy desinteresada.
  Mas no que aludo a la PRIMA
De mis pecados entiendas,
Mujer de tan bajas prendas
Que a todo el que da se arrima.
  Reniego de ella, y me fundo
En su notoria falsía.
¿Cómo ha de ser prima  mía
La que lo es de todo el mundo?
  ¡Vieras luego allí qué acopios
Para dentro de dos meses,
Los unos contra los Treses,
¡Los Treses  contra los Propios!
  ¡Vieras la extraña liturgia
Con que allí más de un estulto
Rindo fervoroso culto
A madama Metalurgia!...
    La Zapa  a muchos atrapa,
Pero al volver de los dados
No faltan escarmentados
Que digan ¡zape! a la Zapa.
  ¡Qué corrillos, qué capítulos!
Y nada de democracia,
Porque todos (¡vaya en gracia!)
Andan a caza de Títulos.
  Ya nadan en pesos duros
Los Seguros de la vida;
Ya teme al hacha homicida
La vida de los Seguros.
  Bocas hablan cuatrocientas
A un tiempo: quién de Trasportes,
Quién de cuentas a las Cortes,
Quién de cortes a las cuentas.
  Pero nuevas maravillas
Preveo. Ese hombre (¡mirad!)
Teme a la Publicidad
Y consulta a las Cabrillas.
  ¡Y con qué solicitud
A los párvulos obliga
Doña Sociedad, amiga
De la tierna juventud!
  ¡Y la condenada PRIMA,
Incorregible ramera,
Se prostituye a cualquiera
Sobre la inmunda tarima!
  ¿Qué escucho! Ladran los perros,
Y al ruido del esquilón
Confuso se mezcla un son
De flautas y de cencerros.
  Es una boda: ella y él
Ganan con el yugo blando:
Rico aunque viejo es Fernando,
Bella y lozana Isabel.
  Vamos, si ella se acomoda
Y encuentra el viejo un puntal...
¡Quién me diera, pesia tal,
Los billetes  de la boda!
  Mas dejemos al anciano
Cayéndosele la baba.
¿Te acuerdas del que gritaba:
A Madrid traigo en la mano?
  Pues no lo tomes a broma,
Porque hoy en una cartera
Cabe la Sierra Almagrera
Sin faltar punto ni coma.
  Y yo sé de un adalid
Que se mete en el bolsillo
Desde el Rastro hasta el Barquillo
A la Villa de Madrid.
  ¿Y viajar? ¡Me río yo!...
Hay hombre que en dos minutos
Se traslada a pies enjutos
De Avilés  a Mataró;
  Y otro sentado en su silla
Remoja más de una vez
El camino de Aranjuez
En el canal de Castilla.
  Y en todo danza la PRIMA,
Y todo el mundo la explota,
Y a manera de pelota
Ya está debajo, ya encima.
  Armado con un Martillo
Anda por allí muy tieso
El ciudadano Progreso
Que escupe por el colmillo.
  Mas quien llama la atención
Y es de todos festejado
Es un señor muy finchado
Que llaman monsieur Cupón.
  Y mientras campa la PRIMA,
Buenafé, incauta doncella,
Siempre saca alguna mella
Si toma parte en la esgrima.
  Ni al que de astuto blasona
Siempre su estrategia vale,
Pues alguna vez le sale
La criada respondona:
    Que allí el Similia Similibus
Abunda, y es personaje
De cuenta un tal AGIOTAJE...,
Como quien dice Agibilibus».
  Más dijera don Vicente
Si rápido como el viento
No cruzara un Tres-por-ciento
Atropellando a la gente.
  Dio fin con un ¡guarda, Pablo!,
Tomando por otra vía,
A su extraña algarabía
De que no entendí vocablo.
  Pero entré luego en la estancia
De donde mi hombre salió,
Y un Corredor  me sacó
De mi feliz ignorancia.
  Allí supe ¡ay, a mi costa!,
Merced a mi mala maña,
Que de las plagas de España
No es la peor la langosta.
  Allí aumenté por mi mal
La turba inocente y crédula
Que piensa que es una Cédula
La piedra filosofal.
  Allí en una Operación
Que me costó algunos miles
Supe que hay más de un Aquiles
Vulnerable en el Talón.
    Allí (y con esta plumada
Pongo término a la rima)
Entré a buscar una PRIMA
Y pagué, ¡ay Dios! la primada.

autógrafo

Manuel Bretón de los Herreros


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