A UNA DAMA TUERTA Y MUY HERMOSA

Para agotar sus luces la hermosura
en un ojo no más de vuestra cara,
grande ejemplar y de belleza rara
tuvo en el sol, que en una luz se apura.

Imitáis, pues, aquella arquitectura
de la vista del cielo, hermosa y clara;
que muchos ojos, y de luz avara,
sola la noche los ostenta obscura.

Si en un ojo no mas, que en vos es día,
tienen cuantos le ven muerte y prisiones,
al otro le faltara monarquía.

Aun faltan a sus rayos corazones,
victorias a su ardiente valentía
y al triunfo de sus luces aún naciones.

Francisco de Quevedo y Villegas



El Parnaso español (1648)  
Erato. Musa IV. Soneto
Aumentar tamaño letra Disminuir tamaño letra

Incluido en Poemas escogidos. Francisco de Quevedo. Edición de José Manuel Blecua. Clásicos Castalia. Núm. 60


amazon.com

loslibros.com
Casadellibro.com