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En su fiera grandeza confiando,
los ánimos tan altos levantaban
los gigantes de Flegra, que esperaban
de vencer a los dioses guerreando;

y contra el alto cielo, no dudando,
las belicosas máquinas alzaban,
y a comenzar el hecho ya se estaban
con superbo furor aparejando;

cuando Júpiter, esto conociendo,
luego quiso que fuesen castigados
del bestial movimiento de su guerra,

y con rayos el aire oscureciendo,
después de todos ser despedazados,
con ellos abrasó toda la tierra.



Hernando de Acuña


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facsímil Edición Facsímil Varias poesías compuestas por D. Hernando de Acuña... Madrid, 1591.
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