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    A LA BELLEZA

¡Oh, divina Belleza! Visión casta
      De incógnito santuario,
Ya muero de buscarte por el mundo
      Sin haberte encontrado.

Nunca te han visto mis inquietos ojos,
      Pero en el alma guardo
Intuición poderosa de la esencia
      Que anima tus encantos.

Ignoro en qué lenguaje tú me hablas,
      Pero, en idioma vago,
Percibo tus palabras misteriosas
      Y te envío mis cantos.

Tal vez sobre la Tierra no te encuentre,
      Pero febril te aguardo,
Como el enfermo, en la nocturna sombra,
      Del Sol el primer rayo.

Yo sé que eres más blanca que los cisnes,
      Más pura que los astros,
Fría como las vírgenes y amarga
      Cual corrosivos ácidos.

Ven a calmar las ansias infinitas
      Que, como mar airado,
Impulsan el esquife de mi alma
      Hacia país extraño.

Yo sólo ansío, al pie de tus altares,
      Brindarte en holocausto
La sangre que circula por mis venas
      Y mis ensueños castos.

En las horas dolientes de la vida
      Tu protección demando,
Como el niño que marcha entre zarzales
      Tiende al viento los brazos.

Quizás como te sueña mi deseo
      Estés en mí reinando,
Mientras voy persiguiendo por el mundo
      Las huellas de tu paso.

Yo te busqué en el fondo de las almas
      Que el mal no ha mancillado
Y surgen del estiércol de la vida
      Cual lirios de un pantano.

En el seno tranquilo de la ciencia
      Que, cual tumba de mármol,
Guarda tras la bruñida superficie
      Podredumbre y gusanos.

En brazos de la gran Naturaleza,
      De los que hui temblando
Cual del regazo de la madre infame
      Huye el hijo azorado.

En la infinita calma que se aspira
      En los templos cristianos
Como el aroma sacro de incienso
      En ardiente incensario.

En las ruinas humeantes de los siglos,
      Del dolor en los antros
Y en el fulgor que irradian las proezas
      Del heroísmo humano.

Ascendiendo del Arte a las regiones
      Sólo encontré tus rasgos
De un pintor en los lienzos inmortales
      Y en las rimas de un bardo.

Mas como nunca en mi áspero sendero
      Cual te soñé te hallo,
Moriré de buscarte por el mundo
      Sin haberte encontrado.

autógrafo
Julián del Casal


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