Gutierre de Cetina (1520-1557)



Menú de poemas por TÍTULO y primer verso



Hernando de Acuña autores / authors Luís de Camões




A don Jerónimo de la Cerda sobre un retrato

A don Jerónimo de Urrea

A don Juan de Guevara

A don Juan de Rojas Sarmiento, enviándole a pedir ciertos papeles que le pidió

A doña Cecilia Millás

A doña Magina Siguriosa

[A doña María de Cardona]

A DOÑA MARÍA DE MENDOZA

A don Pedro de Sosa

A don Luis de Cotes, Obispo de Empurias

A la condesa Laura Gonzaga

A la marquesa del Vasto

A la princesa de Molfeta

A la princesa de Molfeta

A los huesos de los españoles muertos en Castinovo

A restaurar tornaba el nuevo día

A un hombre loco llamado Carbón, que estando furioso arremetió a besar a una dama

A un lacayo muerto debajo de un carro en el cual iba Lucía Hariela

A una dama quedando viuda

A una dama que le pidió alguna cosa suya para cantar

A una dama que lloraba un su servidor muerto

Aires süaves, que mirando atentos

Al Conde de Feria

Al duque de Alba

Al duque de Sessa

Al duque de Sessa

Al Emperador

Al maestre de campo Luis Pérez Vargas

[Al marqués del Vasto]

Al mismo Príncipe [de Ascoli]

AL MONTE DONDE FUE CARTAGO

Al pie de un monte que divide a España

Al Príncipe de Ascoli

Al Príncipe de Ascoli

Al Príncipe de Ascoli

Al Príncipe de Ascoli

Al Príncipe de Ascoli

Al Príncipe de Ascoli

Al Príncipe [de Ascoli]

[Al Príncipe de Ascoli]

[Al Príncipe de Ascoli]

[Al Príncipe de Ascoli]

Al pie de una alta haya muy sombrosa

Al Príncipe de Ascoli

Al rebaño mayor de sus cuidados

Al secretario Gonzalo Pérez

Al sepulcro de Diego de Esquivel

Al tiempo que Leandro vio la estrella

Alma del alma mía, ardor más vivo

Amor, ¿de dónde nace un tan gran miedo?

Amor, fortuna y la memoria esquiva

Amor me tira y casi a vuelo lleva

Amor me trae en la mar de su tormento

Amor m'impenna l'ale, e tanto in alto

Amor mueve mis alas, y tan alto

Amor, ¿qué es esto?» «Amor» «Mayor mal siento

Amor, si por amar amor se aquista

Ando siempre, señor, de pena en pena

Aquel nudo que ya debía ser suelto

Aquel rumor que de improviso suena

Aquella luz que de la gloria vuestra

Atrevido Carbón, tan animoso

Ay, dulce tiempo por mi mal pasado

Ay, falso burlador, sabroso sueño

Ay, mísero pastor!, ¿dó voy huyendo?

Ay, qué contraste fiero

Ay, qué plazo tan largo y tan extraño

¡Ay, sabrosa ilusión, sueño süave!,

Ay, vivo fuego, ay, fiero pensamiento

Bastar debiera, ¡ay, Dios!, bastar debiera

Carbón, si dar favor suele fortuna

Cercado de terror, lleno de espanto

Como al pastor que en la ardiente hora estiva

Como al que grave mal tiene doliente

Como al rayo de sol nueva serpiente

Como al salir del sol se muestra el cielo

Como de duro entalle una figura

Como el calor de la celeste esfera

Como el que de escorpión fue ya mordido

Como el que enfermedad de muerte tiene

Como en cera imprimir sello podría

Como enfermo a quien ya médico cierto

Como está el alma a nuestra carne unida

Como garza real alta en el cielo

Como joya oriental rica y preciosa

Como la obscura noche al claro día

Como la simplecilla mariposa

Como se turba el sol y se escuresce

Como teniendo en tierra bien echadas

Con ansia que del alma le salía

Con aquel poco espíritu cansado

Con aquel recelar que amor nos muestra

Con gran curiosidad, con gran cuidado

Con la casta virtud vive abrazado

Contento con el mal de Amor vivía

Contra el influjo del contrario cielo

Corre con tempestad furiosa y fuerte

Cosa es cierta, señora, y muy sabida

Crüel y venturosa gelosía

Cual doncella hermosa y delicada

Cual en la deseada primavera

Cuál fiera tempestad, cuál accidente

Cuál hombre fue jamás tan sin sentido

Cuando a contemplar vengo el curso breve

Cuando a escribir de vos el alma mía

Cuando algún hecho grande y glorïoso

Cuando del grave golpe es ofendido

Cuando oro bajo y de grosera mina

Cuando pienso me da dolor doblado

Cubrir los bellos ojos

Dama, tan claro en vos Amor me muestra

De aquella voluntad que a mi tormento

De error en error, de daño en daño

De la contemplación del pensamiento

De la incierta salud desconfiado

De la pena de Sísifo se cuenta

De las doce a las cuatro había pasado

De Menalca pastor la ninfa Flora

De sola la ocasión ledo y gozoso

De sola religión vana movido

Debajo de un pie blanco y pequeñuelo

Deje el estilo ya la usada vena

Del dulce fuego que en el pecho me arde

Del más subido ardor, del más precioso

Dichoso desear, dichosa pena

Dórida, hermosísima pastora

Dos sonetos a la muerte de Pedro Mexía

Dulce enemiga mía, hermosa fiera

Dulce, sabrosa, cristalina fuente

Ejemplo del valor de las Españas

El amoroso piélago corría

El cielo de sus altos pensamientos

El despojo mortal yace aquí solo

El dulce fruto en la cobarde mano

El más alto y más dulce pensamiento

El que está como yo tan desvalido

El tiempo es tal que cualquier fiera agora

El triste recordar del bien pasado

En cuál región, en cuál parte del suelo

En el gozo mayor, en el contento

En el paso más duro y más estrecho

En esto podéis ver, señora mía

En la muerte de la princesa doña María

En medio de mi mal vino cubierto

En un bastón de acebo que traía

En un olmo Vandalio escribió un día

Entre armas, guerra, fuego, ira y furores,

Entre osar y temer, entre esperanza

Es lo blanco castísima pureza

Escrito, aunque imposible al fin parece

Está en mi alma mi opinión escrita

Esta guirnalda de silvestres flores

Este andar y tornar, ir y volverte

Estrella que mi mal todo influiste

Excelso monte do el romano estrago

Fuego queme mi carne y por encienso

Golfo de mar con gran fortuna airado

Gran señal es el ver que me arrepiento

Héroes gloriosos, pues el cielo

Hiere el puerco montés cerdoso y fiero

Hora podrás vencer, fiero recelo

Horas alegres que pasáis volando

Huyendo baja el monte aquella fiera

Huyendo va la trabajosa vida

Ilustre honor el nombre de Cardona

Ira y amor me están dentro en el pecho

La gran dea de los partos invidiosa

La nueva luz en el nacer del día

La víbora crüel, según se escribe

Laura, si cuando en la gran selva Idea

Lavinio, si el hallarme el alma ajena

Leandro que de amor en fuego ardía

Llorando vivo y si en el fiero pecho

Luz de estos ojos tristes que solía

Luz que a mis ojos das luz más serena

Luz que en el fuego vivo, en el tormento

Marina de Aragón yace aquí. Espera

Más fácil es, señora, el abstenerse

Mientra con gran terror por cada parte

Mientra el fiero dolor de su tormento

Mientra el fiero león, fogoso, ardiente,

Mientra el franco furor fiero se muestra

Mientra en mí la esperanza florecía

Mientra, por alegrarme, el sol mostraba

Mientras las tiernas alas, pequeñuelo

Mientras que de sus canes rodeado

Mirando cómo va soberbio, airado

Mil veces mientra en vos estoy pensando

Ni la africana sierra excelsa y brava

Ni la alta piedra que de César cierra

Ni la fuerza del mal, ¡oh Cariteo!

Ni por mostrarse blanda ni piadosa

No es falta de dolor faltarme el llanto

No es sabrosa la música ni es buena

No fuera Alcides, no, famoso tanto

No hallo ya en el mal inconveniente

No más, como solía, jocundo y vago

No me engañaréis más, vana esperanza

No miréis más, señora

No por el cielo ver correr estrellas

No puede un corazón apasionado

No tenga yo jamás contentamiento

Notorio es en el mundo aquel tormento

Oh pasos, tan sin fruto derramados

Oh sol, de quien es rayo el sol del cielo

Ojos claros, serenos,

Ojos, ¿ojos sois vos? No sois vos ojos

Ojos, rayos del sol, luces del cielo

Padre me llama el sol del alegría

Padre Océano, que del bel Tirreno

Para justificarme en mi porfía

Para ver si sus ojos eran cuales

Pasan tan prestos los alegres días

Pastor, ¿cuál ocasión, cuál cosa extraña

Pincel divino, venturosa mano

Ponzoña que se bebe por los ojos

Por el airado mar a la ventura

Por esta faz, por esta bella mano

Por los ojos amor entra y derrama

Por nuestro polo el sol no parescía

Por qué es ciego el Amor?» «Porque con ojos

Por repararse de una gran tormenta

Por una alta montaña, trabajando

Por vos ardí, señora, y por vos ardo

Pues dio fin de Fetonte su osadía

Pues todavía queréis ir mis suspiros

Qué alteración es ésta, Amor, que siento?

¿Qué aprovecha, señor, andar buscando

Qué pérdida, qué mal, qué sentimiento

Querría saber, amantes, cómo es hecha

Quien tanto de su propio mal se agrada

Quien tiene tan honrado pensamiento

Quién yace muerto aquí?» «Pero Mexía»

Remedio incierto que en el alma cría

Remorder de dolor el alma siento

Respuesta de Vandalio [a Cariteo]

Sabe Dios sin saber de vos deseo

Señor, mientra el valor que en vos contemplo

Señor, si vuestro andar continuo errando

Señora, pues mis ojos merecieron

Señora, si es amor, como se entiende

Será verdad, ¡ay, Dios!, serán antojos

Sesenio, pues que vas do vengo agora

Si así durase el sol sereno cuanto

Si como vas, Lusitano, yo fuese

Si con cien ojos como el pastor Argo

Si contra Amor, señora, andáis armada

Si de Amor y de vos tan poco fío

Si de Roma el ardor, si el de Sagunto

Si de una piedra fría enamorado

Si el celeste pintor no se extremara

Si el justo desear, padre Silvano

Si el mudarme el color, si el alterarme

Si es verdad, como está determinado

Si está en opinión, Lavinio caro

Si jamás el morir se probó en vida

Si mientra el hombre al sol los ojos gira

Si no fuese juzgado atrevimiento

Si no os digo verdad, si en algo os miento

Si no socorre Amor la frágil nave

Si os amo, si os he amado y si he de amaros

Si por prueba mayor de su victoria

Si puede honrar una famosa muerte

Si saber del amor sola esta parte

Si tantas partes hay por vuestra parte

Si tras de tanto mal me está guardado

Si vos pensáis que por un ceño airado

Siendo de vuestro bien, ojos ausentes

Sigue a la obscura noche el claro día

Sigue su curso el sol ya destinado

Sin poderse alegrar de cosa alguna

Sobre el sepulcro de doña Marina de Aragón

Sobre la cubierta de un libro donde iban escriptas algunas cosas pastoriles

Sobre las ondas del helado Ibero

Sobre un verso de Ovidio que dice: «Fit quoque longus amor, quem diffidentia nutrit»

Solía cantar de amor dulces clamores

Soneto de Gutierre de Cetina, siendo enamorado en la corte, para donde Montemayor se partía

Tan alta al desear hallo la vía

Tan puesto tengo en vos el pensamiento

Tanto espacio de tierra y tan gran seno

Tanto tiempo he en amar perseverado

Temía hasta aquí de entristecerme

Temor de mayor mal a algunos suele

Temor desventurado y trabajoso

Tiéneme en duda Amor, por más tormento

Tiéneme ya el dolor tan lastimado

Traducción de un epigrama latino

Traducción de un soneto toscano

Tras lo que temo más voy rastreando

Triste avecilla que te vas quejando

Un año hizo ayer, ya es hoy pasado

Un blanco, pequeñuelo y bel cordero

Un nuevo sol vi yo en humano gesto

Un temor me destruye el pensamiento

Ved si el Amor, señora, es cauteloso

Venturoso ventalle a quien ha dado

Vete, falsa visión, no me atormentes

Vos sois todo mi bien, vos lo habéis sido

Vuestro nombre, señora, que asigura

Ya me vi de pavor puesto tan alto

Ya mis males se van casi acabando

Ya paresce, pastor, que vas gustando

Yo diría de vos tan altamente

Yo, señora, pensaba antes, creía