Marilina Rébora (1919-1999)

Alberto Girri Rafael Morales autores inicio autores siglo XXI título y primer verso audio Foto poemas obras buscar enlaces nuevo aleatorio selección poemas
MENÚ DE POEMAS por TÍTULO y primer verso

A bautizarse acuden las gentes al Jordán.

A LA MUERTE

A MI HIJO

A QUÉ APENARSE

ACATAMIENTO

Al pasar por la calle, cae una mariposa

ALEJAMIENTO

ALFONSINA STORNI

Alguien dijo que recuerdas

Ansia de estar un día en un puente de mando

ANSIEDAD

BLANCA PIEDRECITA

BORDADOS DE DIOS

BUENOS AIRES

CANDOR

CLOTILDE, EN LA MUJER POBRE DE LEÓN BLOY

Colegio del Estado. Primer Grado Inferior

¡Cómo insiste Khayyam con los muertos! ¡La arcilla!

COMO UN RUMOR DE AGUAS

CON MIS VIEJOS RETRATOS...

CON OJOS DE NIÑA

CONFIANZA EN LA PROVIDENCIA DE DIOS

CONFIDENCIAS DE AMOR

CONSOLACIÓN

CUÉNTAME UN CUENTO, MADRE...

Dan ritmo a la faena los trozos musicales

DE LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO

Dentro todo es silencio y sombra todavía

DESENCANTO

DESIGNIO

Detrás de mis paredes, feliz a mi manera

DIÁLOGO CON DIOS

DICE EL SEÑOR

DICE LA NIÑA

Dijiste: “Mar de vidrio”, Señor, y es lo que quiero

DIOS EXISTE

DIOS ME SALVA

Dos de la madrugada. En trémula zozobra

DUÉRMETE MI NIÑO

Durante aquella hora, quien se halle en el terrado

EL ALMA ACORAZADA

EL ANTIGUO JARDÍN

EL BURRITO GLORIOSO

El cambista sostiene minúscula balanza

El cambista y su mujer (Quentin Metsys)

EL CASTILLO

EL CRISTO DE DALÍ

EL MENSAJE PERDIDO

EL MUÑECO

EL MUÑECO ROTO

EL NIÑO DORMIDO

En el entusiasmo del dulce embeleco

En tiempos de las hadas y de la hechicería...

Entre un romper de olas descubro el monumento

Es la mansión de ayer, la de la infancia mía

ESPEJOS

Estoy sola, Señor, y hay mucha gente en torno

He querido morir, Señor, pero he vivido

He querido querer, Señor, y no he podido

HISTORIAS... HISTORIAS...

Id por camino estrecho que lleva a puerta angosta

Incomprensión

Juntas, bajo el cristal, amoroso capricho

KHALIL GIBRÁN

LA ANTORCHA

LA ARCILLA DE KHAYYAM

La avispa exclamó

LA HORMIGA

LA LEY DE LA VIDA

LA MARIPOSA

La mecedora de la abuela

LA MÚSICA

LA NUBECITA

“La única tristeza”—insinúa Clotilde—

Las madres las hicieron miles de Blancanieves

Llévame nubecita a lo alto contigo

Lo he meditado mucho, Señor, aunque no espero

LOS GORRIONES

LOS SANTOS...

¡Madre!, clama en voz queda mi ferviente mensaje

Madre: cuéntame un cuento de ésos que se relatan

Madre, ¿puedo pintar la luna de escarlata?

MAR DE VIDRIO

MI FÍSICO

MIEDO A LA VIDA

Mírate en el espejo que tu imagen proyecta

MOMENTOS

Muerte

MULTIPLICACIÓN DE LOS PANES

No comprendes, amor, cuál es mi sentimiento

No es suficiente dar, ni dar con alegría

No he sido nunca linda —tal vez quise ser alta—

NO LE DIGAS A CRISTO

NO LE HABLES DE LA MUERTE...

No levantes la voz; el niño está dormido

NO ME LLAMES POETA...

No os acongojéis por falta de comida

No son años la vida, sólo rápidas horas

No tendrá Buenos Aires un río de cobalto

No trates de llevarme al mundo de los sabios

¡Panadero con pan! ¡Panadero sin pan!

Para evitar que el hombre en el mundo se hastíe

PAZ INTERIOR

PINTURAS DE DIOS

Porque si tú no velas, vendré como ladrón

Preséntase San Goar y suspende la capa

PRIMER GRADO

Que esta noche me duerma bajo un manto de olvido

Que me traspasen dardos: no habré de defenderme

¿Qué quiere decir glauco?

Quedó abrazada al muro, amante, la glicina

¿Quién habló de que un día hubiera de perderte?

¡Quién volviese a tener, para que nos cubriera

QUIERO PINTAR LA LUNA

Quisiera estar de acuerdo con la ley de la vida

Quisiera saber, madre, de San Marcos y el león

RENACER

Resultará forzoso el cruel alejamiento

SAN GOAR

SAN JUAN BAUTISTA

Se lo ha llevado el viento, esa mano de olvido

Señor, quiero ser yo, y sólo con lo mío

Señor, siempre te veo con los ojos de niña

SER CONTIGO, SEÑOR...

Siempre desde abajo pudimos mirarle

Sin saber que es domingo, ruidoso día de fiesta

Tan sólo cinco panes, tenemos, y dos peces

Tengo miedo, Señor, pero no de la noche

TESTIMONIO

Un castillo de arena. Lleno el foso de espuma

Ven, madre, a descansar de todos tus trabajos

VÉRTIGO

VILANO

¿Y esta melancolía? ¿Por qué tanto abandono

¿Y si Dios no existiese? ¿Si todo feneciera

Ya no sé qué decirte, Señor: lo he dicho todo

Ya no sé qué pensar de mi propia existencia

Yo me pregunto, madre: ¿No se gasta la pila

Yo quisiera quererte como antes te quería