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  ORFEBRES DE SUS QUERENCIAS

La prisión se gusanea
de argentados golpeteos
y urden lianas cristalinas
sonoros bosques frenéticos,
que se abrirán en la tarde
de violetas terciopelos
al compás de una eclosión
de anillos y de luceros.
Mas estas horas nacientes
tiemblan rodelas y yelmos
y deshacen sus martillos
sobre el yunque de los ecos.
Son las monedas de plata
que se están amaneciendo
en gotas de aire dormido
con un dogal en el cuello.
Sus lunas van levantando
circulares campamentos
y por cerrados caminos
despliegan albos rodeos
para ceñirse a sí mismas
con un abrazo perfecto.
Poco a poco, bajo su ala
redonda, van escondiendo
las fechas, las iniciales,
sus espigas de centeno,
los cuarteles de nostalgias
y sus perfiles escuetos.
Y así, su ayer se convierte
en un hoy de mausoleo,
imagen rata y continua
de un acontecer adverso.
Después rodarán ternuras
sobre sus arcos bohemios
por los vértices distantes
donde se anillan los pueblos.
Y sus pulidas arterias
florecerán los recuerdos
de nomeolvides azules
en el latir de unos dedos
que esperan, casi llorando,
la alegría del regreso.
Y el amor será suspiro
y el anillo ausente beso.

autógrafo

Pedro García Cabrera


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