Julio Flórez Rea (1867-1923)

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MENÚ DE POEMAS por TÍTULO y primer verso

A BÉLGICA

A BOGOTÁ

A BOLÍVAR EN SAN PEDRO ALEJANDRINO

A BORDO DEL «BARRANQUILLA»

A COLOMBIA

A ESPAÑA

A GRECIA

A ITALIA

A la pálida muerta de la noche

A LA TORRE DE PANAMÁ (LA ANTIGUA)

A mañana y a tarde la veía

A MEDIA VOZ

A MI HIJO, LEÓN JULIO

A MI MADRE

A MIS CRÍTICOS

A MONSEÑOR MALDONADO CALVO

A RUMANIA

A ti, todo bondad, valor, alteza

A UN NIÑO

A UNA GITANA

A UNA NIÑA

A UNA NOVIA

A veces melancólico me hundo

A VÍCTOR HUGO

¡ABANDONADO!

ABSTRACCIÓN

ADIVINA

¿Adónde vas en tu camino incierto?

¡Ah! los canes, los Zoilos, que en toda lidia

¡Ah, me parece mentira

¡Ah, mi pobre cabeza, atormentada

¡Ah, pero ya comienza el edificio

¡Ah, pobre Madre mía idolatrada!

¡Ah, sus manos!... ¡Sus manos transparentes

¡Ah! yo como tú; también fui río

AL KÁISER

AL LECTOR

AL MAR CARIBE

AL OÍDO

AL PAPA

AL PUEBLO ALEMÁN

AL REY ALBERTO

AL TEQUENDAMA

Al verte, Madre, entre los brazos presa

Alargó la mirada intensamente

ALBIÓN

Algo se muere en mí todos los días

«Allá... tras esas brumas soñolientas

ALONDRA

ALTAS TERNURAS

Alzo los ojos y asombrado miro

Amad la muerte, amadla... Ella procura

AMOR INMORTAL

Amplio y rugoso el bronce de su frente

Anoche, cuando huiste

Ante aquella pregunta tan extraña

Antes de que a los golpes

ANTIOQUÍA

Año Armónico

APOCALÍPTICA

APOTEOSIS

«¿Aquí estás, a mis plantas, tembloroso

ARRULLO

ASÍ FUE

ASTRO DEL ALMA

ASTRONOMÍA

AÚN

¡Aún escucho el lastimero grito

Aún te miro —con el alma loca

AURORA

AVE GRIS

Ávido el mar de poseer la tierra

¡Ay! ¿Cómo quieres que tu madre encuentre

¡Ay! cuántas noches rumorosas, bellas

Ayer, cuando en el alma me dejaba

Ayer, cuando en el templo

Azul... azul... azul estaba el cielo

Bajo el cernido

Bajo las morbideces de tu seno

Bajo los altos cipreses

Bajo un rosal florido descansa la que un día me dio luz y calor

Bañada en sangre la radiosa frente

Blanco velo que al mármol importuna

BODA NEGRA

BUSCADORES DE ORQUÍDEAS

Cabellera de luz, frente de armiño

Cabizbajo el Señor, Gólgota arriba

¡CALLA!

Calló el mancebo; y, con la faz helada

CANCIÓN

CANCIÓN DE LA TARDE

CANCIONES

CANDOR

Cantaba el ruiseñor su serenata

CAOS

CÁRCEL PERPETUA

CASTIGO

Catorce años tenía. Una vez vino

¡Cava, sí; cava más, sepulturero

Celestial mariposa

CELOS DE FIERA

Como acerado pez te hundes o sales

Como alumbra el relámpago la densa

COMO EL MAR

COMO LAS OLAS

Como robusto roble centenario

Como un sol derretido, tu cabellera, en ondas

Como una águila fúnebre, fantástica y deforme

—Cóndor, huésped eterno de los Andes

Correcto en el vestido; por su semblante

Cortijo que en la ubérrima llanura

Cruzó como un relámpago el vacío

Cuando a la media noche me despierta

Cuando acabó el ateo

Cuando bajo la comba de la nave

Cuando como un raudal, hecho gorjeo

Cuando el artista puso la vigorosa mano

Cuando el gran latrocinio, sin embozo

Cuando la madre murió

Cuando lejos, muy lejos, en hondos mares

Cuando murió mi madre idolatrada

Cuando se destrenzó tu cabellera

Cuando todos se alejaron de la blanca tumba aquella

Cuando tras de la noche, larga y fría

Cuando tú quebrantaste el juramento

Cuando yo expire, a la empinada sierra

¡Cuántas vivas antorchas apagadas

Cuanto mi vista en derredor abarca

Cuentan que un rey, soberbio y corrompido

Cuerpo pequeño y frágil que los años

—Dame tu orgullo, a Serbia le dijiste

DE CABEZA

De cuando en cuando, un hálito de fuego

De hojas blancas y puras

De la noche cuando llego a la muralla

De la pared la escala suspendida

De noche, bajo el cielo desolado

De noche, cuando voy al camposanto

DE VIAJE

DÉCIMA

Dejando atrás ventisqueros

Dejó caer el bardo moribundo

Del arenal calenturiento, sobre

Del infernal abismo, con estruendoso vuelo

DEL POLVO RENACERÁS

DELIRIO DE BOLÍVAR

Desbocado partió por entre el monte

Desde aquel día, refrené la amarga

Desde el prodigio de tus pies menudos

Desde la soledad de mi retiro

DESEO

DESHIELO

Desnudo de traición, en pleno día

DESOLACIÓN

Después de los excesos

Después de un lustro apenas cabizbajo

Después... ni el mar, ni el horizonte nuevo

DICE EL 42

Dicen que entre las tumbas del camposanto

Dicen que los poetas

¡Dilatada llanura, dilatada

Dile al enterrador, que, cuando mueras

Dime: cuando en la noche taciturna

¿Dime: si tu mirada es un tesoro

¡DIOS MÍO!

¿Dios premia a los rebeldes? ¡Qué ironía!

Dormía. De la crisis en acecho

DOS AMARGURAS DE DISTINTA FUENTE

Dos puñales agudos

Duerme un viejo león en su guarida

DULCE VENENO

EGO SUM

¡El agua existe del estanque apenas

EL AVIÓN

EL BARQUERO MISTERIOSO

EL BOFETÓN

EL BOGOTANO

EL BOHEMIO

EL CANTO DEL CISNE

EL CANTO LIBRE

EL CEREBRO

EL CÓNDOR VIEJO

El cristal de la atmósfera se ahúma

El Divino Señor, bajo la fría

EL ENTIERRO DE LILA

EL GRAN CRIMEN

El gran león azul, de alba melena

¡El gran manto de oro, el dúctil manto

El gran templo del orbe ya silente

EL GRAN TURCO

EL HERMANO JORGE POMBO

El hombre engendra al hombre; da la vida

El Káiser asaltó tu territorio

EL MAGDALENA

Él mismo aró la tierra y extirpó la cizaña

El oro de la tarde se diluye

EL PODER DEL CANTO

EL PRIMER PÉTALO

EL REY FEBO

EL ROSAL DIVINO

El sol, desde el cénit, resplandeciente

El sol va a fenecer; su último lampo

EL SUBMARINO

El verso debe ser claro y sonoro

EL ZEPPELÍN

¡ELÍ, ELÍ, LAMMA SABACTHANI!

ELOGIO

EN ALTA MAR

EN CARTAGENA

¿En dónde está tu redención? ¡Oh Cristo!

EN EL CAFÉ

EN EL CEMENTERIO

EN EL DIVÁN

En el gran cementerio del olvido

En el islote de la azul laguna

En el lugar donde tu seno arranca

En el mar de la atmósfera de un cetáceo

EN EL MONTE

En el nuevo jardín de mis amores

EN EL RÍO

EN EL RÍO MAGDALENA

EN EL SALÓN

En el sucio rincón de una taberna

EN LA AGONÍA

EN LA AUSENCIA

EN LA BARCA

En la cabeza el azahar y toda

EN LA CALLE

En la lívida cara transparente

EN LA MUERTE DE LA SEÑORITA MARIA EUGENIA GÓMEZ BARBERI

En la ojera profunda

En la penumbra, mística y opaca

En la sala anatómica

En la viva esmeralda gigantesca

En las tardes brumosas del invierno

En lo más abrupto y alto

En los nudosos brazos de las encinas

EN MARCHA

En medio de los árboles mi casa

En mis versos está toda mi vida

EN PLENO INVIERNO

¿EN QUÉ PIENSAS?

EN TU BUSCA

En tu melena, de la noche habita

En un álbum

EN UN PLAYÓN

En un playón del bajo Magdalena

En una roca de la sierra umbría

EN USIACURÍ

ENTONCES

Entre las hojas de laurel, marchitas

Entre legajos de papel roídos

Entre lívidas nubes desgarradas

EPÍLOGO

Era imposible detenerme; grave

Era su alma como el día, y era

Era toda inocencia ¡qué de asombro

Era una tarde, y sobre el verde prado

¿Eres un imposible? ¿Una quimera?

ERRANTE

Errante nube que pasas

Es ésta la imagen fría

Es media noche. En medio del recinto

Es rescoldo

Esas manos delicadas

Escrito con estrellas

—¿Escuchas?

Esos labios que vertieron

Esperaré; y en día no lejano

ESQUIFE AÉREO

Esta noche ha soltado sus jaurías

Estaba el cielo inconsolable. El día

ESTATUA VIVA

ESTELA

ESTÍO

ESTRELLAS

ESTRELLAS

¡Estrellas que brilláis en las oscuras

¡Estrellas que me oís desde la obscura

«¡Estrellas que radiáis en las tranquilas

ESTROFAS

Flecha roja

FLOR DAÑINA

FLOR DE SANGRE

FLORES NEGRAS

FRANCISCO JOSÉ

Fue en tiempo de borrascas, en una selva obscura

FUEGO Y CENIZA

Fuente de inspiración para el aeda

Fulge del río el agua plañidera

FULMINADO

GLORIA TROPICAL

Golpea el mar el casco del navío

Gotas de ajenjo

Guarda tu corazón cuando me vaya

Guardo en mi pecho un trono

¿Has contemplado, a lo lejos

¿Has visto, niña, a lo lejos

Hay en mi casa un gato

Hay entre las tinieblas de mi vida

Hay una gruta, misteriosa y negra

—He de pasar—te dijo el soberano

He quemado las naves de mi gloria

Heme ya al fin desconsolado y solo

Hermosa y sana, en el pasado estío

HIMNO A LA AURORA

Hizo tu mano de nieve

Hoy, con las cuencas vacías

¡Hoy que el mundo —la patria del poeta—

HUMANA

¡Humanidad misérrima! ¿Hasta cuándo

Hundí la yerta faz en mi pañuelo

¡Huye la sombra! El pálido horizonte

Huyeron las golondrinas

IDILIO ETERNO

IMPOSIBLE

IMPOTENCIA

ÍNTIMA

INTRODUCCIÓN

INVIERNO

Jamás con mi recuerdo estarás sola

JAMÁAAS!

JOB

Job, el leproso formidable, hediondo

JOFFRE

Juan estaba mirando

—¡Júrame por tu Dios que, mientras viva

LA ARAÑA

LA BALADA INÉDITA

¡La campiña!

LA DESAHUCIADA

La estrella que alumbró, como en un sueño

LA GRAN TRISTEZA

LA GUERRA

La guirnalda que culmina

LA HURÍ DEL PESCADOR

LA LÁGRIMA DE SATÁN

¿La luz más refulgente?

LA MISA BLANCA

LA MISA NEGRA

LA NEUTRALIDAD

LA NOVIA ETERNA

LA ONDINA

LA PEDRADA

LA PEDRERÍA DEL DOLOR

LA PRIMAVERA

La ramera lloraba... y se reía

La última rosa en el jarrón expira

LAS MANOS DE MI MADRE

Le aserraron el cráneo

LEJOS

LEJOS

LEY IMPLACABLE

LIMOSNA DE AMOR

Llegué... Una noche recibí una carta

Llevas lumbre purísima en el alma

Llora el hombre... y llora y llora

Lo mismo es el recuerdo qu'el olvido

LO QUE DIRÁN LOS ÁNGELES

¡Loor eterno a ti, varón ilustre

LOS BESOS EN LOS OJOS

Los neutrales... ¿con qué dignas razones

Los redondos capullos de su seno

LUCEROS

Luego me dijo: «Aun cuando mi alma anhele

Luz de luna

Machacaba una bruja, en un mortero

—Madre—le dije—el fardo de la vida

MADRIGAL

MADRIGALES

¡Manos que en el crespón de la tiniebla

Mariposa te llaman, no por hermosa

MARTA

MÁS ALLÁ

Matador de cristianos sempiterno

Me miran los hombres y exclaman: ¿qué tienes?

Me parece que aún su voz resuena

¿Me preguntas por qué mi verso es rudo?

¿Me quieres?... ¡Que tu acento me lo diga

Melancólica reina pudibunda

MI CASA

MI RETIRO EN EL MONTE

MI TUMBA

Miel y luz, el peregrino

Mil veces me engañó; más de mil veces

MIOSOTIS

Mira Dios con microscopio

MIS FLORES NEGRAS

Mis ojos son dos mendigos

MÍSTICA

MONOTONÍAS

MONTENEGRO

¡Muéstrame, oh noche negra, tu tesoro

Nadie ha visto más pureza

Nadie sonríe como tú: semeja

NANA

NATAL

NIEVES Y SOMBRAS

Niña: ese pelo se cae

No es la «neutralidad» lo que detiene

No hay miedo en sombra para el hombre fuerte

No me hables esta noche; sólo ansío

No nací ayer ni moriré mañana

No os enorgullezcáis, niñas hermosas

No, retira esa droga, que no luche

Nosotros los cansados de la vida

Nuestro barco en las ondinas se perdía

Nuevo David, ante el Goliat moderno

Nunca mayor quietud se vio en la muerte

OCASO Y ORTO (vistos desde El Morro)

Oculta entre los árboles, mi casa

¡Oh, bosques seculares

¡OH CRISTO!

¡Oh, Dios! ¿Satán te vence? Ángel eterno

¡OH FRANCIA!

¡OH LUNA!

¡OH MAR!

¡Oh mar, tú me consuelas y me abismas

¡Oh, mi ciudad querida! hoy tan lejana

¡OH MUERTE!

¡Oh, noche inolvidable! ¡Oh, noche mía

¡OH PATRIA!...

¡OH POETAS!...

¡Oh sol! Mágico guía que arrastras por el cielo

¡Oh, tú, la más hermosa de todas las mujeres!

¡Oh tú que en gradación eterna y muda

Ojos indefinibles, ojos grandes

OJOS Y OJERAS

Olas, vientos y espumas

ORO EN POLVO

ÓSCULO TROPICAL

OTOÑO

Oye: bajo las ruinas de mis pasiones

Oye la historia que contome un día

—Oye, musa, necesito

Oye tus ojos tan profundas huellas

Oyendo está tus rumores

—¿Oyes? La lluvia cae. Tengo frío

PAISAJE DE VERANO

Para no darme cuenta de la vida

Pasa la onda amarilla

PASA YA

PETICIÓN

PISTILOS

POBRE JUAN

¡Por mi amor, dulce Lola

¿Por qué hiciste, Señor —¡oye mi queja!—

POR QUÉ SE MATÓ SILVA

POR SIEMPRE

PORDIOSEROS DE AMOR

Porque al ver a la virgen, desvalida

Porque tú, sin cambiar el derrotero

Preguntaba una noche entristecido

PRIMERA AURORA

PRÓLOGO

¡Pueblo de atletas! El hercúleo cuello

¿Qué aguardas, noble Iberia, que no acudes

¿Qué es la luna menguante? La herradura

¿Qué ha menester de tiempo y de cultivo

¿Qué hiciste de tus ígneos anatemas?

¿Qué labio hay que no mienta? —me decía

¿Que por qué vuela en rimas

¡Que suba el humo azul de mi incensario

Quema mi cuerpo cuando el beso frío

¡Quién fuera mariposa!

¿QUIÉN OYE?

Quisiera hacer estrofas

QUIZÁS

RAFAEL POMBO

REGRESO AL PASADO

REGRESO Y ADIÓS A LA CIUDAD

RESONANCIAS

RESURRECCIONES

RETO

Riega el alba al nacer todo el tesoro

Rígido ya, sobre su blanco lecho

Rodé a sus plantas y exclamé: —¡lo juro!—

ROJO Y BLANCO

Ruge el mar, y se encrespa y se agiganta

¿Sabes qué es amor, bien mío?

¡SALUD!

Se están poniendo triste

Se impregnó de tu boca

SEMBLANZA

Sentado en una piedra del camino

Si como pira sin cesar chispea

Si Dios me permitiese ¡oh dulce anhelo!

Si el mundo me brindara, en este día

Si en esta alma dolorida

Si la noche se lleva

Si porque a tus plantas ruedo

Si supierais con qué piedad os miro

Si todos fueran como tú, si al menos

Si yo fuera serpiente

Siempre aturdido, entre el tumulto ignaro

Siempre miraba soñolienta y fría

Siempre que la luna miro

Siempre se emborrachaba y se dormía

SILENCIO SANTO

Sin arrugar el bronce de tu frente

SOL BLANCO

Solo, como un espectro por el mundo

Solo y huraño y mudo peregrino

SOLOS

Solos: la playa, el mar; sola una estrella

SON...SONE...TES

SONETO

SONETO RONDEL

SONETÓFONO

SONRISA DE MUERTO

Soy un pájaro lírico. Yo estuve

Su pupila brilló como una brasa

Su pupila, que embriaga y centellea

SUEÑO DORADO

SUGESTIÓN

SUMERSIÓN

Surge el rayo y la muda sombra argenta

Sus lágrimas de amor —esencia pura

Sus pies... Una mañana en que la aurora

Tac... tac... tac..., grita el hacha en la espesura

¡Tantas injurias y agresiones tantas

Tanto a los muertos, hermosa

Tanto me odias, me aborreces tanto

Tanto quiero dormir, cuando el infierno

Tañe Orfeo su cítara y avanza

Te di el perdón y te alargué mi mano

TEMPESTAD EN EL MAGDALENA

Terriblemente pálida, a tu lecho

Todas las noches, al dormirme, suelo

¡Todas las noches te veo

Todavía el dolor ara su frente

TODO

Todo nos llega tarde, —hasta la muerte

Todos al verla pasar

Toma mi cuerpo, madre, te lo entrego

Tornaste más bella que un sol de verano

Tras la lóbrega ventana

Trepaba el dulce Redentor, la cumbre

Triste fatalidad; se pierde un hombre

¡Trueno!... Enorme alarido

TU ALMA

Tú caíste por buena, no por mala

TU CUERPO

Tú desencadenaste la tormenta

Tú no sabes amar; ¿acaso intentas

TU PAÑUELO

Tú resucitarás de tu ceniza

TUS MANOS

—«Tus manos son dos lirios»— le decía

TUS OJOS

Tuyo es el porvenir, pueblo de atletas

ÚLTIMA HOJA

Un arrebol de púrpura, lejano

UN CASO

Un cielo de verano

UN DIAGNÓSTICO

Un inmenso arenal; dunas desiertas

Un sol blanco de octubre, un sol de hielo

Una cuna rosada que la luna

Una inmensa agua gris, inmóvil, muerta

Una montaña de oro

Una tarde, una tarde sorprendila

Una vez, acerqueme, compungido

Va cayendo, cayendo en el abismo

Ved ese roble que abatir no pudo

Venció la fiera. El despotismo entonces

Vengo de la montaña

Veo como a través de un esmeralda

¿Ves esa linfa que triscando rueda

¿Ves esa vieja escuálida y horrible?

¿Ves ese roble que abatir no pudo

Vestida de blanco la vi en la mañana

¡Vibras, rayo! La muerte va contigo

VISIÓN

Vive bajo las ondas del arroyuelo

Y aquel amigo me contó tu historia

Y bien: ¡qué importan los cielos azules

Y, como no sabes lo que es miedo

Y en esa duda me revuelvo gimo

¡Y en un eterno abrazo confundidos

Y fue la lucha de la sombra inmensa

Y he vuelto, ¡sí! La ola de la suerte

Y llegué a mi aposento. De la orgía

¿Y los ojos? Son ánforas repletas

Y me senté en carro de la sombra

¡Y no temblé al mirarla! El tiempo había

Y penetramos en el bosque, mudos

Ya descuelga la noche sus cortinas

Ya no puedo reír. Cuando en el pecho

Ya poco o nada de mis glorias queda

¡Ya verás tras la fiebre que me abrasa

Yacen mis venturas muertas

Yo sé que no me entiendes; que es en vano

Yo soy como esas olas gigantescas

Yo suelo abandonarme en largas horas

Yo vivo encadenado a tu hermosura

?

I

V

VI

VII

VIII

IX

X

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XV

XVI

XVII

XVIII

XIX

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XXIV

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XXVI

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XXVIII

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XXX

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XXXII

XXXIII

XXXIV

XXXV

XXXVI

XXXVII

XXXVIII

XXXIX

XL

XLI

XLII

XLIII

XLIV

XLV

XLVI

XLVII

LVIII

L

LI

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LIX

LX

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LXII

LXIII

LXVI

LXVII

LXVIII

LXXI

LXXII

LXXIII

LXXIV

LXXX

LXXXI

LXXXII1

LXXXIII

LXXXIV1

LXXXVI

LXXXVII

XCI

XCIII

XCVII

XCVIII

XCIX

C

CIII

CIV

CVIII

CXX

CXXII

CXXXII

CXXXIII